Preguntas frecuentes
Lo que suele preguntarse antes de generar un código y, sobre todo, lo que conviene saber antes de mandarlo a imprenta.
Lo básico
¿Qué es exactamente un código QR?
Es una matriz de módulos, los cuadraditos claros y oscuros, definida en la norma ISO/IEC 18004. Los tres cuadrados grandes de las esquinas son los patrones de posición: sirven para que el lector encuentre el código y sepa cómo está girado, aunque lo enfoques del revés. Entre ellos van los patrones de temporización y de alineación, que corrigen la perspectiva cuando la foto sale torcida. El resto de módulos guarda los datos y la información de corrección de errores. Existen 40 tamaños o versiones, desde 21 × 21 módulos hasta 177 × 177: cuantos más caracteres codificas, más grande es la matriz.
¿Cuánta información cabe en un código QR?
El máximo del estándar, en la versión 40 y con el nivel de corrección más bajo, es de 7.089 dígitos, 4.296 caracteres alfanuméricos o 2.953 bytes. Con el nivel de corrección más alto se queda en 1.273 bytes. El límite práctico llega mucho antes: cada carácter añade módulos, y un código muy denso hay que imprimirlo más grande para que se lea. Para una dirección web, por debajo de 100 caracteres el dibujo se mantiene cómodo.
¿Hace falta una aplicación para leerlos?
En la mayoría de móviles, no. La cámara de iOS lee códigos QR desde la versión 11 y los Android recientes lo hacen desde la propia cámara o con Google Lens. Las aplicaciones de lector siguen teniendo sentido en móviles antiguos y para otros formatos de código de barras, pero para un QR normal no hace falta instalar nada.
¿Caducan los códigos QR?
El código no caduca: es un dibujo que codifica unos datos y esos datos no cambian con el tiempo. Lo que caduca es el destino. Un código estático con una dirección web deja de servir el día que esa dirección deja de existir. Un código dinámico deja de servir si el servicio de redirección se apaga o si nadie renueva el dominio intermedio, así que antes de imprimir conviene saber quién controla ese dominio y durante cuánto tiempo.
¿Puedo saber a dónde lleva un código antes de abrirlo?
Sí, y conviene mirarlo. Casi todos los móviles enseñan la dirección antes de abrirla: léela entera, incluido el dominio, antes de tocar. Desconfía de las pegatinas colocadas encima de otro código en carteles, parquímetros o terminales de pago, y de los códigos que llevan a un acortador que oculta el destino final. Un QR no es más que un enlace impreso, con los mismos riesgos que un enlace en un correo.
Estático o dinámico
¿Qué diferencia hay entre estático y dinámico?
El estático lleva el dato dentro del propio dibujo: la dirección, el texto o la contraseña del wifi están codificados en los módulos que ves. Al escanearlo, el móvil lee el contenido y ahí se acaba: no hay ningún servidor por medio. El dinámico lleva codificada una dirección intermedia corta que redirige al destino real, que vive en un servidor. Por eso el dinámico se puede cambiar después de imprimirlo y permite contar escaneos, y el estático no permite ni una cosa ni la otra. A cambio, el estático funciona siempre y no depende de que nadie mantenga nada encendido.
Los dos casos tienen su página con ejemplos: el código QR de enlace editable, que es el dinámico más usado, y el código QR de enlace fijo, que graba la dirección dentro del dibujo.
¿Puedo cambiar el destino de un código ya impreso?
Solo si es dinámico. Si es estático, el destino está dentro del dibujo: cambiarlo significa generar otro código y volver a imprimir. Es la razón principal para elegir dinámico en cualquier cosa que se imprima en cantidad o que vaya a durar en la calle.
¿Un código dinámico es menos fiable?
Tiene un punto de fallo más. Entre el escaneo y el destino hay un salto por un servidor de redirección: si ese servidor está caído, el código no lleva a ninguna parte aunque la página final funcione. También añade unos milisegundos y hace que el usuario vea por un instante un dominio que no es el tuyo. No es motivo para descartarlo, pero sí para tenerlo en cuenta en algo que va a estar impreso durante años.
¿Cuál me conviene en cada caso?
Estático para datos que no van a cambiar y que no necesitas medir: una red wifi, una tarjeta de contacto, un texto, un número de teléfono, la ubicación de un local. Dinámico para campañas, envases, cartelería, cualquier cosa impresa en cantidad, y siempre que necesites saber cuántos escaneos ha habido o poder corregir el destino más adelante.
Casos típicos de cada lado: el código QR para conectarse al wifi y el código QR de texto son estáticos y no necesitan conexión; el código QR para cupones y el código QR para un archivo PDF son dinámicos porque el contenido cambia cada temporada. La lista completa está en los 36 tipos de código QR.
¿Qué se registra cuando alguien escanea un código dinámico?
Al pasar por la redirección se puede registrar el recuento de escaneos, la fecha y la hora, el país aproximado deducido de la dirección IP, el sistema operativo y el tipo de dispositivo. No se registra el nombre, el teléfono ni el correo de quien escanea, ni se sabe quién es. El detalle de qué se guarda y durante cuánto tiempo está en la política de privacidad.
Diseño y personalización
¿Por qué un código muy personalizado deja de leerse?
Porque la decoración se come el margen que el lector necesita para trabajar. Tres causas, por orden de frecuencia:
- Contraste insuficiente. El lector convierte la imagen a blanco y negro antes de decodificarla. Con colores claros, degradados suaves o un fondo con textura o con una foto detrás, esa conversión falla y el código deja de existir para el móvil.
- El logo demasiado grande. La corrección de errores no es espacio sobrante: es el presupuesto para arañazos, reflejos, tinta corrida y ángulos malos. Si el logo se lo gasta entero, sobre el papel el código sigue siendo válido, pero no le queda nada de margen para el mundo real.
- Patrones de posición retocados. Los tres cuadrados de las esquinas y los patrones de alineación no son decoración. Si se redondean mucho, se rellenan de degradado o pierden contraste, el lector ni siquiera llega a encontrar el código.
Para evitarlo: módulos oscuros sobre fondo claro y nunca al revés, un solo color plano, logo centrado y pequeño, nivel de corrección alto solo cuando lleva logo, la zona de silencio intacta y una prueba real con dos móviles distintos antes de mandar nada a imprenta.
¿Qué nivel de corrección de errores conviene?
Hay cuatro niveles: L recupera en torno al 7 % de los datos dañados, M el 15 %, Q el 25 % y H el 30 %. Subir de nivel no sale gratis: la información redundante ocupa sitio, así que el código necesita más módulos y, al mismo tamaño impreso, cada módulo queda más pequeño. Criterio nuestro: M por defecto, y H solo si el código lleva un logo encima o va a un entorno sucio, mojado o a la intemperie.
¿Puedo poner mi logo en el centro?
Sí, con dos condiciones: que ocupe poco y que esté centrado. El centro es la zona menos crítica del dibujo y es donde menos daño hace tapar. Criterio nuestro: no damos por bueno un logo que cubra más del 15 % de la superficie del código, aunque sobre el papel el nivel H tolere bastante más. Lo que sobra del presupuesto de corrección tiene que quedar para la suciedad y los reflejos, no gastarse en diseño. Y después de ponerlo hay que probarlo: el editor de códigos QR vuelve a leer el código con el logo puesto antes de dejar descargarlo, y avisa si ha dejado de reconocerse.
¿Puedo usar los colores de mi marca?
Sí, mientras el resultado conserve contraste. Dos reglas: módulos oscuros sobre fondo claro, nunca al revés, porque hay lectores que leen el código invertido pero no todos; y color plano mejor que degradado. Los amarillos, los naranjas claros y los pastel sobre blanco son los que más fallos dan. Criterio nuestro: por debajo de una relación de contraste de 4:1 entre el módulo y el fondo, no lo damos por válido.
¿Los módulos redondeados y los marcos estorban?
Los módulos redondeados o en forma de punto reducen algo la superficie de tinta de cada módulo, y eso se nota en impresiones pequeñas o con papeles que absorben. Con un tamaño holgado y buen contraste no suelen dar problemas. El marco con una llamada a la acción no interfiere siempre que respete la zona de silencio, y además le dice a quien pasa para qué sirve el código, que es la mitad del trabajo.
Impresión y escaneo
¿De qué tamaño tengo que imprimir el código?
La regla práctica es que la distancia máxima de lectura ronda diez veces el lado del código. Un código de 2 × 2 cm se lee cómodo a unos 20 cm, que es la distancia de una tarjeta o un folleto en la mano. Para un cartel que se mira desde 3 metros hacen falta unos 30 cm de lado. Por debajo de 2 cm el margen es muy corto, y si además el contenido es largo, el dibujo queda tan denso que falla. Ante la duda, agranda: un código grande no molesta a nadie y uno pequeño no lo escanea nadie.
¿Qué es la zona de silencio y por qué importa?
Es el margen libre alrededor del código. La norma pide cuatro módulos por cada lado, es decir, el ancho de cuatro cuadraditos del propio código. Sin ese margen el lector no distingue dónde acaba el código y empieza el diseño. Es el fallo de maquetación más común: pegar el QR contra el borde de un folleto, meterlo en una caja de color o colocarlo encima de una fotografía.
¿Qué formato de archivo llevo a la imprenta?
Vectorial siempre que puedas: SVG o PDF. El vector se escala sin perder un borde y la imprenta lo ajusta al tamaño que necesite. Si tienes que entregar un mapa de bits, que sea PNG al tamaño final y con resolución de sobra. JPEG nunca: su compresión ensucia justo los bordes de alto contraste, que es exactamente de lo que vive un código QR.
¿Por qué no se lee sobre algunas superficies?
Las causas habituales son el brillo y la deformación. El plástico brillante, el barniz y el cristal devuelven el reflejo de la pantalla del móvil justo encima del código. Las superficies curvas, como una botella o una lata, deforman la retícula hasta que el lector deja de reconocerla: ahí hay que agrandar el código y buscar la zona más plana. En pantallas, el problema suele ser el brillo bajo o un modo oscuro que invierte los colores.
¿Cómo compruebo que funciona antes de imprimir la tirada?
Con una prueba real, no con una captura de pantalla. Imprime el código en el material y al tamaño definitivos y pruébalo con dos móviles distintos, uno Android y uno iPhone, a la distancia a la que se va a escanear, con la luz del sitio donde va a estar y desde un ángulo incómodo. Si falla una sola de esas pruebas, sube el tamaño o baja la personalización. Probar en pantalla no vale: el brillo del monitor tapa problemas de contraste que el papel no perdona.
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